En un pueblo de Escocia venden libros con una página en blanco perdida en algún lugar del volumen. Si un lector desemboca en esa página al dar las tres de la tarde, muere... y no es casualidad.
Es la terrible venganza de una bruja, cuyo hijo único se quitó la vida un viernes santo, a las tres de la tarde. Este joven escribió la historia novelada de su amor no correspondido y su madre encontró el manuscrito junto al cadáver.
Enfurecida por el dolor, intercaló a las hojas ya escritas una en blanco para que quienes la vieran a las tres de la tarde pusieran en blanco su propio futuro y murieran.
Luego dejó el manuscrito en la puerta de la niña que su hijo amaba, buscando causar en esa familia el mismo dolor que sentía. Pero quiso la adversidad que un tercero encontrara el manuscrito y lo publicara, respetando la curiosa hoja en blanco que dividía el relato.
Todavía quedan unos cuantos ejemplares de esa edición y se venden como incunables, porque nunca volvió a publicarse aquella historia.
Si vas a Escocia, estimado lector, no compres libros antiguos. Y si en algo valoras tu vida, nunca te pongas a leer una novela de amor antes de tomar el té de las cinco.
Escrito en: 2009
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