-“Volveré pronto”- me dijiste al despedirnos- “Lo prometo.”
Cuando te vi partir, te envié todo mi Amor en un beso.
Fueron muchos meses sin vernos.
Nunca una carta, nunca una noticia tuya.
Y volviste. Pero en el muelle al que fui a recibirte sólo estábamos tú y yo.
Mi Amor se quedó prendado de los mares que navegaste, de las tierras exóticas que conociste, de las ciudades que visitaste, de las frutas y los vinos que probaste y de las hermosas mujeres que compartieron tus noches de soledad.
Sé que en algún lugar distante mi Amor encontró un hombre digno de él y una de las tantas mañanas que amaneciste en brazos de otras te abandonó para encontrar su propio camino.
Por eso ahora paso todos los atardeceres en el muelle, esperando que unas velas blancas me anuncien, a lo lejos, que mi Amor ha vuelto.
Escrito en: 1997
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